Cuando la gente busca el lugar más aislado de la Tierra, suele imaginarse una isla solitaria en medio del océano. En realidad, el aislamiento puede adoptar muchas formas. Algunos lugares están separados por miles de kilómetros de mar, mientras que otros están aislados por montañas, hielo o leyes que limitan el acceso humano. El concepto de los "puntos de inalcanzabilidad" o los lugares con las densidades de población más bajas del planeta lleva esa fantasía psicológica de aislamiento al extremo físico real.

Esa fantasía tan extendida de "dejarlo todo e irse a vivir a una isla desierta" no suele ser un deseo literal de soledad extrema o naufragio; es un síntoma psicológico y neurobiológico muy estudiado. Las distintas corrientes científicas abordan este fenómeno desde varias perspectivas. Ese aislamiento puede lograrse en ocho puntos cardinales:

- Punto Nemo: es el punto más remoto del planeta. Ubicado en el Océano Pacífico Sur, a 2688 kilómetros de la tierra firme más cercana. El océano alcanza profundidades de unos 4.000 metros. Debido a su extrema lejanía de la costa, más de 260 naves espaciales han sido desmanteladas deliberadamente en esta zona. La NASA también planea dirigir la Estación Espacial Internacional (EEI) hacia una reentrada controlada cerca del Punto Nemo en 2031. Los seres humanos más cercanos a este punto son a veces los astronautas a bordo de la EEI, en lugar de cualquier persona en la Tierra.

- Tristan da Cunha: es ampliamente reconocida como la isla habitada más remota del mundo. Ubicada en el océano Atlántico Sur a unos 2.437 kilómetros de la comunidad más cercana. La isla no tiene aeropuerto, por lo que cualquier visita requiere un viaje en barco de varios días desde Sudáfrica. Su pequeña población se ha adaptado a la vida lejos de las grandes ciudades manteniendo una comunidad muy unida con tradiciones forjadas durante siglos de aislamiento.

- Isla Sentinel del Norte: el aislamiento que hay en este lugar es en gran medida autoimpuesto. Los sentineleses viven de acuerdo a la ley indígena que prohíbe a los visitantes acercarse a la isla para proteger tanto a los habitantes como a su cultura de influencias externas y enfermedades. Su aislamiento demuestra que la lejanía no siempre se mide únicamente por la distancia.

- Isla de Pascua: también conocida como Rapa Nui, se encuentra a unos 3.460 kilómetros al oeste del continente sudamericano, en el Océano Pacífico. Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, famosa por sus enormes estatuas Moai y su historia singular. Aunque cuenta con aeropuerto y vuelos regulares, su ubicación la convierte en una de las islas habitadas permanentemente más aisladas del mundo. Su cultura se desarrolló a lo largo de los siglos con un contacto externo limitado, lo que le ha otorgado a la isla una identidad distintiva que continúa atrayendo a visitantes de todo el mundo.

- Isla Bouvet: está en el Atlántico Sur y es una de las islas más aisladas del planeta. Cubierta en gran parte por glaciares, la isla no tiene habitantes permanentes ni puerto que facilite el desembarco. El clima adverso, los escarpados acantilados costeros y el hielo marino a la deriva dificultan enormemente el acceso, incluso para expediciones de investigación.

La combinación de su distancia geográfica y sus severas condiciones ambientales hace que las visitas humanas sean excepcionalmente raras.

- Alert, Canadá: es el asentamiento habitado permanentemente más septentrional del mundo. Situada a tan solo 817 kilómetros del Polo Norte y a unos 725 kilómetros del asentamiento más cercano, experimenta meses de luz diurna continua en verano y meses de oscuridad durante el invierno. A diferencia de las regiones pobladas únicamente por osos polares, Alert alberga una pequeña población rotativa de personal militar e investigadores que operan en uno de los entornos más hostiles de la Tierra.

- Ittoqqortoormiit, Groenlandia: está en la costa este de Groenlandia, cerca de la desembocadura del fiordo de Kangertittivaq, que desemboca en el mar de Groenlandia. Se accede al asentamiento a través del aeropuerto Nellerit Inaat y luego en helicóptero, barco o moto de nieve, según la estación del año. Sus habitantes dependen de la caza, la pesca y una planificación cuidadosa para sobrevivir en un entorno donde el transporte se ve limitado por las condiciones climáticas durante gran parte del año. El aislamiento en esta zona se debe a una combinación de la geografía ártica y las difíciles condiciones marítimas.

- La Rinconada, Perú: situada en lo alto de los Andes peruanos, es la ciudad más alta del mundo, a 5.099 metros sobre el nivel del mar. Aunque está conectada a las minas de oro que sustentan su economía, la extrema altitud de la ciudad provoca que el aire sea enrarecido y que las condiciones de vida sean difíciles. Llegar a ella requiere largos viajes a través de un terreno montañoso accidentado, lo que la hace sentir aislada del resto del mundo a pesar de su considerable población. Este ejemplo demuestra que las montañas pueden aislar a las comunidades con la misma eficacia que los océanos.

El cerebro humano no evolucionó para procesar la cantidad de estímulos, decisiones y notificaciones que recibe a diario y es uno de los motivos por los cuales querer lograr ese aislamiento es más habitual. La corteza prefrontal —encargada de tomar decisiones, filtrar distracciones y planificar— consume mucha energía. La isla desierta representa, neurológicamente, la eliminación del ruido de fondo, de las demandas sociales intermitentes y del procesamiento de información incesante.

La situación empieza a perder color si la fantasía se vuelve constante y rígida, la psicología advierte que indica un conflicto subyacente no resuelto con el entorno habitual o una baja tolerancia a la frustración presente. En tal caso, amerita un abordaje profesional.

Tristan da Cunha.
Groenlandia.